Un lugar llamado Huaraz



Huaraz es una ciudad que pertenece al Perú, capital del departamento de Ancash. Ubicada en la sierra norte a una altitud de 3.080 m.s.n.m. en medio de un hermoso valle conocido como Callejón de Huaylas, debido a que la ciudad fue establecida en medio de la Cordillera Blanca y de la Cordillera Negra.

Es indudablemente un destino turístico para la práctica de los deportes de aventura en montaña. Tiene como uno de sus principales atractivos el Nevado Huascarán, la montaña más alta del país, con una altura de 6.768 m.s.n.m. en su pico sur, así como el nevado del Pastoruri, la laguna de Llanganuco, la ciudad de Yungay, entre otros más.

Lamentablemente, debido a los cambios climáticos actuales, algunos de estos parajes naturales se han visto perjudicados de manera notable, al punto que por estos días, lugares como el mismo Pastoruri, ha perdido más del 80% de su estructura gélida, quedando prácticamente como un recuerdo ante la imagen de mucha gente, que en épocas pasadas, pudieron conocer la verdadera belleza del nevado.

Sin embargo, no fue hasta Octubre del año 1997, cuando esta ciudad inmaculada, sufrió quizás una de las peores crisis, afectándola más que el propio calentamiento global, incluso, generando un impacto mayor que el movimiento sísmico de 1970, el cual sepultó a la ciudad de Yungay. Los expertos y meteorólogos denominaron a este fenómeno como “La Promoción 30 del Reina de las Américas”.

Después de un turbulento viaje por tierra, de casi 6 horas, pudimos llegar a nuestro destino, que a primera vista, con esos paisajes blancos y magistrales, inducían a cualquier persona a pasar unos días de tranquilidad, pero, en nuestro caso, fue totalmente lo contrario, ya que, por decirlo de buena forma, fuimos a perturbar la tranquilidad de la ciudad, y la de sus visitantes.

Como poder olvidar todas aquellas historietas de la adolescencia, cuando se quería hacer todo lo prohibido. Recuerdo que éramos tantos los que viajamos, que tuvieron que separar dos hoteles, en los cuales –en primera instancia- se iban a distribuir a los hombres en uno, y a las mujeres en el otro, pero, al final se hizo un hospedaje mixto en ambos locales. En el hotel donde me tocó quedarme, aparte de estar con los más bribones, forajidos, casquivanos, integrantes de la comitiva promocional, estuvieron algunas madres de familia, quienes a pesar de sus medianos intentos de controlar a la mencionada turba, solo lograron que esta les pasara por encima. Mientras tanto, en el otro hotel, estaban los profesores y tutores, controlando con mayor facilidad a un grupete de muchachos y muchachas, que no competían contra los hampones del otro sector.

Estratégicamente, se habían definido que personas estarían en cada cuarto, fue así, que se formaron pequeños cuarteles de batalla. En mi habitación, tuve que convivir con 5 integrantes, unos jóvenes muy aplicados, bonachones, que también tuvieron participación en algunas de las barbaridades cometidas en el lugar.

En el cuarto vecino, integrado por cuatro muchachos que se hacían llamar… bueno, no me acuerdo como se llamaba esa secta terrorista adolescente, ni bien se instalaron, les cayó un operativo sorpresa, liderado por las mamás que residían en el mismo hospedaje, en el cual les decomisaron unas cuantas botellas de licor. Según dicen, el 40% de esa maleta, perteneciente a un chiquito al cual le llamaremos LK, estaba compuesta por botellas de contenido alcohólico, la pregunta es: ¿Cómo se enteraron las señoras de aquel contenido etílico en esa maleta?

Paralelamente, cada quien tuvo la suerte de poder entablar “pequeños planes” con algunas señoritas, antes, durante (y no se si después) del viaje. En mi caso, una chica llamada SC demostró cierto acercamiento en aquella oportunidad, y como tenía que ser, esta muchacha compartía su habitación con otras compañeras, que también mostraban cierto interés por un par de mofletudos caballeros que estaban en la misma habitación que yo. Digamos que les hice el favor a estos galanazos para que tengan la oportunidad de no quedarse con las manos vacías, por el que era sin duda, el último viaje con la promoción.

Como era de esperarse, cada día que pasaba, nos hacían levantar, como unos pelotudos, más temprano de lo que solíamos hacerlo para ir a las mismas clases. Fue así como íbamos conociendo los distintos lugares memorables de la ciudad de Huaraz, y de paso, haciendo el merecido desmadre.

Una noche, luego de haber mataperreado todo el santo día, hicimos una parada en un pequeño mercado de artesanías, propias de la región. Por esas horas hacía un frío regular, motivo por el cual muchos ya lucían sus bien abrigadoras casacas, menos yo, y no porque no haya tenido plata para comprarme una, sino, por la sencilla razón de que soy demasiado caluroso, y decidí quedarme en el bus con mi casaca en el asiento de al lado. En ese momento, se me acerco el buen PO, el cual, con su vocecita de niño violado, me dijo: Franco, por favor préstame tu casaca que tengo mucho frío. Yo, una inocente palomita, gentilmente le ofrecí mi prenda mientras lo veía bajarse del bus. Al cabo de varios minutos, sube nuevamente PO y me entrega mi casaca. Gracias Franquito, te pasaste -comentó- mientras se retiraba a su asiento. Por alguna razón que ni yo mismo me acuerdo, me provocó ponerme la casaca, y cuando me disponía a bajar del bus, para dar un vistazo a los recuerdos ofertados, sentí una ligera sensación de sobrepeso, obligándome por un instante a quedarme inmóvil y tratar de descifrar ese fenómeno, como si la gravedad hubiera aumentado silenciosamente.

No había terminado de interpretar mi sorpresivo aumento de masa, cuando comienzan a subir apresurados, con algo de cuidado, los tripulantes del vehículo. Me quede pasmado de ver la cantidad de productos que cada quien llevaba. Chucha, la gente tiene plata -pensé- con mucha intriga, sin embargo, ante la prisa de algunos por retornar al pequeño mercado a continuar con el “shopping”, algo me comenzó a parecer sospechoso, un evidente saqueo se estaba produciendo. De repente, apareció en escena mi amigo VD, por aquel entonces un pequeñín, delgado, de baja estatura, y con una imagen de debilidad y ligereza única (por no decir femenina), subiendo al bus cargando una cabeza clava que pesaba por lo menos tres cuartos de su peso corporal. ¿Cómo diablos este huevón ha sacado esa cosa?, me preguntaba a cada instante, y tengo que admitir, que este angelito dejo por los suelos a David Coperfiled si se trata de esconder y desaparecer cosas grandes. Acto seguido a esto, subió LK con algunos objetos de tamaño considerable también.

Hasta el día de hoy, este mozalbete sigue conservando aquella replica del Lanzón Monolítico en la sala de su casa.

Más tarde cuando llegue al Hotel, pude descubrir el porque de la carga en mi casaca; mi buen amigo PO había hecho de ella una bolsa de supermercado, y almacenó cuantas artesanías pudo en todos los bolsillos disponibles. Al final, como nunca me los reclamó, me los tuve que quedar.

Como olvidar aquella vez en que PQ hizo explotar un encendedor (mechero para otros) en el hall del hotel por la madrugada. Esa misma noche, EE se salvó de ser quemado vivo por sus propios compañeros de cuarto, pero, no se pudo escapar de los matacholazos que le propinaron, como si estuviesen adelantando los festejos de carnavales.



Quien no recuerda el día en que, previo a la fiesta organizada en una de las discotecas de la plaza de la ciudad, dos distinguidos caballeros se atrincheraron en el baño de mi habitación, para fumar un poco (que parecía mucho) de marihuana. Por más que intentamos de disipar el olor del cannabis, usando nuestros desodorantes como aromatizantes, el evidente aroma fue detectado por otras personas en otros cuartos. Algunos definitivamente tenían un buen olfato para identificar este elemento alucinógeno, ¿Por qué será?

Como olvidar también, que casi fui desalojado, como un perro callejero, de mi propio cuarto, por haberle confiado inocentemente a una muchacha, lo que había acontecido dentro del baño con estos jóvenes “fumadores”. Esta señorita perdió mi confianza cuando, rauda y alarmista, fue a lanzarme a la jaula de los leones, como el soplón del año, el urraco indeseado, vociferando a tutilimundi lo que estaba pasando. Esto obviamente, generó una breve crisis entre los afectados y yo, que afortunadamente, terminó en buenos términos, porque de no haber sido así, hubiese pasado la noche en la recepción del hotel.

Tampoco se puede dejar de mencionar, que esa misma noche, integrantes de una promoción de otro colegio, que también estaba alojada en el mismo lugar, se infiltraron en las habitaciones de unas compañeras nuestras, con la intención de robar algunas pertenencias. Afortunadamente, pudimos darnos cuenta a tiempo, y estuvo a punto de originarse una descomunal bronca en los pasillos. Si hubiese ocurrido tal disputa, probablemente hubiéramos salido en los noticieros, como viles pandilleros inescrupulosos.

Recuerdo que en la fiesta, LK era acosado por los reclamos de QE, debido a una infidelidad de su señorita enamorada, quien atrajo la mirada de LK, y esta criatura no pudo evitar caer en las tentaciones. Luego de haber hecho el papel del “partidor” de la noche (y para la posteridad), ambos señores se amistaron, gracias a la intervención de RH. Ignoro si luego de este embrollo, QE continuó su relación con su enamorada, pero, LK, si algún día lees este post, que mal amigo fuiste.

De regreso al hotel, habiendo finiquitado algunos plancitos con algunas acompañantes, la gran mayoría quiso pasar la noche, fuera de sus respectivas habitaciones. Aquella vez, se veían sombras subiendo y bajando escaleras, con rumbo a otros cuartos. Yo, que había sido invitado por SC, bajé hasta el segundo piso, turulato y sigiloso, pero esta vez, acompañado de dos compinches, quienes habían ligado con sus otras dos compañeras.

Luego de haber burlado la seguridad de las madres de familia, llegamos hasta el punto de encuentro. Estábamos en un momento agradable hasta que, estrepitosamente, se escuchó la voz aguardentosa de la pichiruchenta MT, alarmando a la multitud que las mamás se habían despertado, motivo por el cual, tuvimos que huir por el tragaluz de esa habitación. Cuando intentamos regresar a nuestro cuarto, la puerta estaba cerrada, ya que RH estaba, haciendo quien sabe que, con una amiguita. Por tal motivo, nos vimos obligados a pernoctar en otra habitación, donde otras compañeras nos acogieron amablemente.

Al día siguiente, RH, muy cordialmente, se molestó en ir hasta el cuarto donde nosotros pasamos la noche, para llevarnos, cual padre con sus hijitos, en fila india hasta nuestra guarida.

Ya por el final del Tour, llegamos hasta un lugar donde había baños termales, y también pequeños comerciantes de artesanías. Es ahí donde, nuevamente en escena, PO se dedicó a pericotear cuanto recuerdo encontró, evadiendo la constante supervisión de los vendedores. Lamentablemente para PO, una persona no identificada, estuvo filmando todos los pormenores de ese viaje, y para su mala suerte, fue captado con las manos en la masa, comprometiéndolo seriamente con una sanción.

Cuando retornamos a las clases, el director del colegio, por entonces el profesor Roberto Coloma, entro a cada salón a mencionar que éramos unos rebeldes sin causa (entre otros apelativos), y que aquel video había llegado hasta sus manos. Yo nunca pude ver ese dichoso material audiovisual, pero según cuentan algunos colegas, fue el detonante para que nos pongan en la categoría de personas “no gratas”. Prometo averiguar si es que mi ex colegio aun sigue vetado para ir a Huaraz de nuevo.

Han pasado cerca de 12 años desde que salimos del colegio, y hasta hoy, la promoción 30, la que revolucionó la estructura de nuestra casa académica, sigue siendo solo una leyenda urbana, ya que a raíz de todos los hechos mencionados, decidieron quitarnos el galardón de “Promoción XXX”, y si quieren comprobarlo, visiten el colegio algún día y vean si hay alguna placa recordatoria nuestra en el mural de las anteriores promociones. Si alguno de los que lee este post, tiene en su poder ese nefasto video del viaje, sírvase enviarme una copia para editarlo, y ver si de esa forma, de una vez por todas, nos devuelven nuestra placa.

¡Que lindo es recordar!

Posted on 12.2.09 by Francotte and filed under | 6 Comments »

6 comentarios:

aloha dijo... @ 13 feb. 2009 17:40:00

Vine rauda y feroz en cuanto me llamaste.

Te copio acá lo que te dejé en mi blog:

Francotte, mi blog me está jugando una mala pasada.

Unos me dicen que no pueden enviar comentarios,
el que te contesté se lo debió comer el lobo.

Los del blogger no me quieren tío, con eso que paso del adsense y movidones varios.....

Te dije en mi primera respuesta, que estés por seguro que las verás ;)

Voy rauda a leerte.

Besos.

aloha dijo... @ 13 feb. 2009 17:44:00

Y ahora tu historia, que leí ayer pero no me dió tiempo a decirte que menudas fiestas os montábais en menudos lugares.... realmente precioso.

¿Entendí bien que ya no existe? ¿Por un volcán?

Voy a buscar en el google earth tal sitio, divino de la muerte oye.

Y ¿perderme por ahi no?

Otra banda de los 90´s:

God Lives Underwater

aloha dijo... @ 13 feb. 2009 17:51:00

http://www.youtube.com/watch?v=FreSXHG4AEg

Una de mis favoritas de tal banda

aloha dijo... @ 13 feb. 2009 17:52:00

A ver si el cantante te recuerda al mismo que a mí.

;)

Anónimo dijo... @ 13 feb. 2009 21:12:00

Yo tampoco llegué a ver nunca dicho videito, ni ese ni el del viaje, ni el de la fiesta de promo, ni la placa con los nombres de solo algunos alumnos de la promo (los más representativos y honorables de la promo xxx, por decirlo asi) que si colgaron en alguna oportunidad... ahora no se si seguirá ahi o como tu dices lo sacaron... tampoco me devolvieron el dinero que dijeron sobro... y a ti?

aloha tank-girl dijo... @ 14 feb. 2009 13:34:00

Bueno, pues Cupido y San Levantín, veo te dejaron pasar, y mantuvieron tus palabras en su sitio.

Si es que a veces me hace pensar en los druidas y chamanes.....

Gracias.

Besos.