Traspasando fronteras



Habiendo terminado una angustiada semana de exámenes en la Universidad, y de paso, culminando mis 15 días de vacaciones laborales (sin haber hecho realmente nada rescatable), me puedo tomar el tiempo de sentarme y meditar respecto a un tema que probablemente no sea –para algunos- importante, pero considero que es interesante.

No es nada nuevo el conocer que en distintas partes del mundo existen diversos tipos de rivalidades, y me refiero específicamente a las que suelen ocurrir por los temas fronterizos. De hecho que hay muchas causas de conflictos a nivel global, entre las cuales, es la más resaltante el tema religioso, que por el momento prefiero no comentar, porque es algo de lo que no gusto hablar con frecuencia.

El problema de este tipo de polémicas, es que por lo general, sin poder discernir entre quienes son los principales responsables de estas, se meten a todos –justos y pecadores- dentro de un mismo saco, haciendo que de manera involuntaria se genere un resentimiento popular hacia esta gente. Para citar un ejemplo puntual, en el Perú, desde hace muchos años, se ha cultivado una especie de rechazo hacia los chilenos, y esto posiblemente por la marca que ha podido dejar en la historia la denominada “Guerra del Pacífico”, la cual como ya sabemos, fue victoria chilena.

Sin embargo, luego de haber conversado con un gran amigo mío, César Cortéz, quien además es un excelente historiador, pude llegar a la conclusión de que esa guerra no fue ganada por una superioridad abrumadora de los chilenos, sino todo lo contrario (y aunque suene muy duro para mis paisanos), fue porque el país, desde la época de la conquista, careció de integridad nacional, donde la población era netamente indígena, pero, la clase dirigente que en ese entonces dominaba, nunca los quiso reconocer como ciudadanos legítimos, lo cual, simplemente hizo que los indios vivieran resentidos, y en el tiempo del conflicto, cuando el mismo país estaba quebrado económicamente y donde el desorden era el común denominador, esta desintegración fue perjudicial, porque los indígenas no iban a defender, de la noche a la mañana, un lugar en el cual no fueron reconocidos como tales.

Es un tema muy complejo definitivamente, pero también hay que reconocer que la astucia de los chilenos quedó demostrada, por el simple hecho de aprovechar las falencias y debilidades que eran evidentes en esa sociedad convulsionada.

Es verdad que hay personas que tienen la habilidad de hacer mejor las cosas que los demás, sin duda, como también existen los que usan la inteligencia para fines perversos, y no para un mejor objetivo. Con esto quiero dejar en claro que a pesar de existir estos caracteres, no todos son iguales, es decir, existe gente mala, pero, estos se encuentran en todas partes del mundo, y no precisamente en los lugares cuya historia relate hechos no muy agradables para otros.

Cuando tenía la edad de 5 años, tuve la suerte de viajar con mis padres a Chile, donde fuimos recibidos por mis tíos Raúl y Dominga, quienes son oriundos de Santiago. Muchos me preguntan hasta ahora como es que tengo tíos chilenos si yo soy nacido en Perú; para responder a esa pregunta, debo retroceder un poco en el tiempo. Por la década de los sesentas, varios de mis tíos (los peruanos) fueron de paseo por la capital chilena, y es ahí donde improvisadamente ellos llegan a conocer a Raúl y Dominga, quienes en ese entonces estaban de enamorados. Ambos bandos (chilenos y peruanos) entablaron una bonita amistad, lo cual, les permitió a mis tíos peruanos a invitar a la pareja de luna de miel al Perú, cuando estos tomen la decisión de casarse.

El matrimonio se llevó a cabo y la promesa hecha en su momento por los amigos peruanos se cumplió. Fue entonces que por primera vez, Raúl y Dominga visitaron al Perú, quedando totalmente maravillados. Luego de esa visita, ellos tuvieron la oportunidad de seguir viniendo al país, obviamente, gozando de la acogida de toda mi familia. Años más tarde, ante el nacimiento de mi prima Sandra, sus padres les hicieron la propuesta de ser sus padrinos, la cual, ellos aceptaron.

Cuando estuve por Chile en el año 1987, a pesar de haber tenido una corta edad, recuerdo que la pasamos muy bien, la hospitalidad que nos dieron fue estupenda, conocimos varios lugares importantes del país, no solo con mis tíos, sino también con sus hijos, Henry y Evelyn, quienes se daban un tiempo para poder entretener a este infante de escasos 5 añitos.




Precisamente, la pareja de esposos chilena estuvo nuevamente de visita por aquí, quedándose de vacaciones por un mes, y a pesar de que yo he estado un poco complicado con el tiempo, pude hacer un espacio para reunirme con ellos y pasarla bien con todos. Tengo que decir que ambos son unas personas geniales, atentas, divertidas, con mucho carisma y muy cálidas. Es siempre un placer el disfrutar de su presencia en este lugar, porque ellos son una muestra clara de que muy aparte de la distancia u otras cosas que se digan fuera de nuestras fronteras, no existen ni existirán diferencias.

Los días pasaron muy rápido y llego el momento de la partida, así que aproveché ese instante para poder robarme un flash con ellos y dejar para la posteridad una foto, con la criatura que hace más de 20 años tuvo el honor de entrar en su morada. Por supuesto, esta por demás decir que siempre serán bienvenidos en este valle de lágrimas llamado Perú.



Finalmente, tengo que decir que si tome la decisión de contar esta bonita historia, fue para demostrar, al menos en mi caso, que distintas cosas pueden decirse con facilidad y lozanía de muchas personas, más aun si el origen de esta gente es extranjero. No obstante, como mencioné en los primeros párrafos, en todas partes hay gente buena y gente mala, por ello, pienso que es injusto señalar con descaro a otros sin antes reflexionar sobre que tan bueno o malo es uno mismo.

No interesa en absoluto de donde viene cada quien, ya que al menos para mí, la calidad humana no tiene ni tendrá nacionalidad.

Posted on 2.3.09 by Francotte and filed under | 5 Comments »

5 comentarios:

Daw dijo... @ 2 mar. 2009 13:05:00

Buen tema estimado amigo, y lo explicas bastante bien.

Y todo esto sacamos por comprarnos los pleitos de nuestros antepasados (peruanos o chilenos) de hace mas de 130 años. En contraste, resulta curioso observar las estrechas relaciones que hoy por hoy entablan paises como Alemania o Francia, dentro del marco de la UE, cuando hace apenas 70 años parecian irreconciliables luego de la Segunda Guerra Mundial.

Para muestra un boton. Me uno al movimiento "la calidad humana no tiene ni tendra nunca nacionalidad".

aloha dijo... @ 2 mar. 2009 20:15:00

Francotte, amigo. Si así de sencillo se lo tomara el ser humano, ni habrían fronteras, ni reyertas, ni se considerarian unos mejores que otros por el mero hecho de haber nacido en un punto de la tierra distinto a otro.

Mi forma de pensar, me dice que soy de donde me dan de comer. Ni me considero nacionalista, ni "nacionatonta".

Ver como miembros de mi familia menosprecian a su tal por ser de otra raza o nacionalidad es menospreciarse a sí mismo, porque el código genético, único en cada individuo, pero idéntico para identificarlo como el de un ser humano. Por tanto, parejo y emparejo.

Yo también me uno al movimiento, le doy la mano a Daw en "la calidad humana no tiene ni tendrá nunca nacionalidad".

Besos.

Glenn K. dijo... @ 6 mar. 2009 9:18:00

Alguien me dijo una vez... si un peruano se pelea con un chileno lo zapatea al toke, pero si dos peruanos se pelean con un chileno gana el chileno xq primero los peruanos se pelean entre si...

Creo que la identidad la vemos cuando gana la U, campeona Kina Malpartida o cosas asi.... en las malas tb... como en el terremoto de pisco el año antepasado... pero en el día a día... la identidad se pierde querramos o no... es la realidad maestro... hay que ir cambiando desde nosotros para ir contagiando al resto

Buen post!

Patita dijo... @ 9 mar. 2009 14:05:00

El alma no tiene pasaporte!!
no importa de donde eres, ni de donde vienes, o para donde vas!
:)
Me gusto la entrada!

LA TIGRITA dijo... @ 15 mar. 2009 11:03:00

Excelente historia Francotte y el tema escogido para compañarlo mejor aún...
Siempre he creido que la verdadera amistad traspasa las fronteras, el amor va más allá de los limites impuestos por la sociedad, porque tú corazón solo sabe de sentimientos...
Gracias por la visita, eres bienvenido a mi blogger así que regresas cuando gustes, yo me hago tu seguidora para regresar seguido o cuando mi tiempo lo permita ;0)
Besos atigrados para tí desde Venezuela!!!
Denise